Sin pretextos, urge el aumento al Salario Mínimo.

Sin pretextos, urge el aumento al Salario Mínimo.

La jefa de una familia en pobreza generalmente no tiene opción de escoger en cuál carnicería comprar la carne que va a guisar para sus hijos. El ingreso familiar a veces no da ni para la carne. Ella y el resto de quienes viven en pobreza se ven impedidos de ejercer sus derechos y ven limitadas las oportunidades para sus hijos.

La Constitución mexicana es pródiga en garantías a los derechos sociales, económicos y políticos de los ciudadanos, pero la realidad de un país con pocos, muy pocos ricos y muchos pobres, más de la mitad de pobres por ingreso, es terca en negar acceso a esos derechos.

Ese es el problema que plantean la pobreza y la desigualdad. Obstaculizan el ejercicio de los derechos, niegan la práctica de la libertad y convierten el principio constitucional en promesa no cumplida.

Lo que pasa con la carne y las carnicerías, les pasa a los jefes de familia con la educación y la escuela o con la salud y los médicos, los hospitales o las medicinas. Para ellos no hay buena carne, educación de calidad ni medicamentos buenos.

Un ejemplo dramático es el costo de la canasta básica que ahora no se puede comprar con el salario mínimo de 80 pesos con 04 centavos. El precio de esa canasta cambia día a día, cada mes del año porque el precio de las frutas, las legumbres, y otros productos que se incluyen suben y bajan de acuerdo a la estación del año o simplemente de la abundancia o la escasez.

El Coneval que mide la línea de bienestar cada mes, calculó que la canasta alimentaria y la no alimentaria que reúnen lo mínimo que requiere una persona para vivir es de 2 mil 899 pesos con 60 centavos mensuales, es decir 96.65 pesos al día (*). Al salario mínimo le faltan 16. 61 pesos diarios para poder comprar esa canasta.

Pero a los miembros de la Comisión Nacional del Salario Mínimo que en diciembre pasado (2016) se comprometió a aumentar el mini salario en mayo de 2017, le sobran pretextos para no cumplir con su palabra.

Hace meses que los patrones han dicho que sí al aumento. Han dicho que están dispuestos a pagar más de 95 pesos por día pero nadie les hace caso. Y los trabajadores que ganan el salario mínimo no tienen ni representantes sindicales. ¿Quién ve por ellos?