Insistimos en un Salario Mínimo Suficiente

Insistimos en un Salario Mínimo Suficiente

La Comisión Nacional del Salario publicó su posicionamiento en relación la política que adoptará en relación con su función, la integración del organismo y algunas medidas que adoptará con el propósito de atender las injustas condiciones de ingreso y contractuales de sectores laborales tan vulnerables como las trabajadoras del hogar y los jornaleros agrícolas.

En un comunicado de prensa difundido el 31 de enero pasado, el doctor Andrés Peñaloza, nuevo presidente de Conasami expuso los puntos clave que desarrollará esa institución que se había anquilosado en su única función de fijar el salario mínimo una vez al año.

Sin falsas modestias, pero sí de manera responsable decimos que estamos orgullosos y contentos de haber contribuido a la adopción de una nueva política en Conasami ahora encabezada por Peñaloza con quien nos reunimos para exponerle nuestra posición en beneficio de una recuperación gradual del salario y una mayor representación en la integración de ese órgano hasta ahora tripartita.

Les damos a conocer el comunicado de prensa que nos menciona específicamente y retoma nuestra agenda.

La recuperación gradual y sostenida de los salarios, eje estratégico de Conasami, incorporado en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024

En 2019 se fijarán salarios mínimos para el trabajo doméstico y jornaleros agrícolas

La Conasami se transformará para constituirse en una institución pública abierta a la sociedad

El jueves 31 de enero se llevó a cabo la primera sesión del Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami), en la misma el Dr. Andrés Peñaloza Méndez, presidente de la Comisión, adelantó las líneas estratégicas de trabajo para el año en curso. La principal de ellas orientada a la recuperación sostenida y gradual del poder adquisitivo de los salarios mínimos.

Este eje de trabajo será incorporado en el Programa Nacional de Desarrollo 2019-2024.

Cabe recordar que desde finales de los años setenta el salario mínimo inició su caída histórica hasta el año 2000 cuando se estancó por debajo de la línea de pobreza. El resultado en los últimos 42 años es un deterioro del salario mínimo igual al 76%.

De acuerdo con las últimas cifras disponibles, 4.4 millones de personas ocupadas subordinadas y remuneradas percibieron hasta un salario mínimo lo que representó el 8.2% de la población ocupada. Si se contabiliza el segmento que gana hasta 2 salarios mínimos, el número ascendió a 16.4 millones. De esta manera, una de cada tres personas de la población ocupada recibió ingresos hasta o por debajo de 5,301.6 pesos al mes; es decir, no tuvieron la cantidad suficiente para cubrir la canasta básica alimentaria y no alimentaria por hogar. (Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo -ENOE-, tercer trimestre de 2018).

Para lograr la mejora del salario mínimo, se instrumentará una política de recuperación gradual y sostenida del poder adquisitivo, garantizando que este sea suficiente para satisfacer a las familias en el orden material, social y cultural, así como para proveer a la educación obligatoria de los hijos, según lo establecido en nuestra Constitución.

El salario mínimo, que a partir del 1 de enero de 2019 es de 102.68 y en la Zona Libre de la Frontera Norte de 176.72 pesos diarios garantiza que se alcance la línea de bienestar individual determinada por el Consejo Nacional de la Política de Desarrollo Social (Coneval), la cual de acuerdo con la última información disponible es igual a 2,008.37 pesos para la zona rural y 3,089.37 pesos para la zona urbana. 

En el discurrir de la actual administración mediante aproximaciones sucesivas se arribará a salarios mínimos apegados a la línea de bienestar familiar (Coneval). De existir en los próximos años condiciones económicas favorables incluso llegar al nivel registrado en 1976. 

La Conasami, en colaboración con centros universitarios (como el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente, el Observatorio de Salarios de la Universidad Iberoamericana de Puebla y de la Universidad Nacional Autónoma de México); así como, de organismos de la sociedad civil (Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, v.gr.), evaluará el sistema de salarios mínimos profesionales concomitante al desarrollo de un nuevo sistema de salarios mínimos ocupacionales. 

Lo anterior incluye la incorporación de ocupaciones que han estado fuera del esquema de salario mínimo para contribuir en el mejoramiento de las condiciones de vida de las y los trabajadores empleados en ellas. Como punto de partida se elaborará una propuesta para fijar el salario mínimo profesional de la población ocupada en trabajo doméstico, así como para los jornaleros agrícolas. Pendientes que tienen cuatro décadas sin atender.

De acuerdo con datos de la ENOE 2018, 2.3 millones de personas son trabajadoras domésticas remuneradas, de las cuales el 40.6% perciben hasta un salario mínimo, el 39% perciben de uno a dos salarios mínimos, por lo que ocho de cada diez personas de este sector de la población perciben únicamente hasta dos salarios mínimos. Las trabajadoras domésticas trabajan en un contexto de baja protección caracterizado por la ausencia de contratos y de prestaciones, así como de una de elevada inseguridad laboral. Solamente el 2.41% tiene acceso a alguna institución de salud mientras que solo una de cada diez personas cuenta con un contrato escrito.

Las condiciones laborales para los jornaleros agrícolas también señalan condiciones de vulnerabilidad y desprotección laboral. La dispersión que existe entre las diferentes áreas de cultivo, y el fenómeno migratorio al que está sujeta esta población dificulta su identificación precisa. La Encuesta Nacional de Jornaleros Agrícolas 2009, reportó 2.04 millones de jornalero agrícolas mientras que la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) estimó 3.3 millones de jornaleros en el año 2010. De acuerdo con la Encuesta Nacional Agropecuaria (ENA) del año 2017 el número de horas promedio del trabajo de jornalero es igual a 7.2 horas al día con un salario de $167.70. El 61% de los jornaleros trabajan seis días a la semana, y solamente dos de cada diez jornaleros tienen acceso al seguro social.

 Tanto para las trabajadoras domésticas como para los jornaleros agrícolas no hay un referente salarial establecido de manera legal, lo cual es urgente con el fin de avanzar en el reconocimiento de los derechos y obligaciones de las personas pertenecientes a estos sectores. 

 Durante 2019 la Conasami se transformará para constituirse en una institución pública abierta a la sociedad.