Organizaciones civiles presentan iniciativa de política pública para el empleo y la formación de jóvenes en riesgo

Organizaciones civiles presentan iniciativa de política pública para el empleo y la formación de jóvenes en riesgo

  • Hay 11 millones de jóvenes sin educación media superior y cada año más de 600 mil jóvenes abandonan las escuelas de este nivel
  • Esta situación les lleva a empleo informal o precario, conductas de riesgo y ocupaciones ilícitas
  • Jóvenes con Rumbo cuenta con logros documentados mediante una evaluación rigurosa de impacto, lo que lo distingue de muchos programas gubernamentales y sociales con propósitos similares que carecen de sustento demostrado

La sociedad civil presenta una propuesta de política pública de formación para el trabajo para atender a más de 11 millones de jóvenes mexicanos entre 18 y 30 años de edad que se han quedado sin educación media superior y sin acceso a empleos bien remunerados.

La propuesta se basa en el programa Jóvenes con rumbo que cuenta con una evaluación de impacto de su operación en Tijuana, Monterrey, Ecatepec y Mérida. Jóvenes con rumbo es ejecutado por YouthBuild México en alianza con organizaciones expertas en programas para jóvenes: Servicios a la Juventud (SERAJ) y Jóvenes Constructores de la Comunidad (JCC). 

Acción Ciudadana Frente a la Pobreza apoya esta iniciativa de política pública diseñada por estas tres organizaciones civiles que forman parte de la Acción. Resaltando que así la sociedad civil presenta una alternativa para uno de los factores determinantes de la pobreza que afectan a millones de jóvenes. Tener el sustento en una rigurosa evaluación de impacto hace muy distinto a este programa, de muchas acciones y programas tanto gubernamentales como sociales, por contar con solidez y resultados demostrados.

La evaluación independiente aplicada de noviembre de 2016 a junio de 2017 documenta impactos muy importantes para mejorar la empleabilidad y desarrollar las competencias para la vida y el trabajo de jóvenes con grandes carencias, riesgos e incluso en conflicto con la ley (detenidos y/o procesados).

El modelo de Jóvenes con rumbo atiende 3 componentes: académico, laboral y psicosocial, mediante los cuales, los jóvenes adquieren competencias laborales y habilidades “blandas” para la vida, tal y como lo recomiendan organismos internacionales y expertos en la materia.

El modelo Jóvenes con rumbo involucra la participación de instituciones educativas como el Tec de Monterrey y varios institutos estatales de capacitación para el trabajo así como varias empresas como Prudential, Softek, Camino Real y varias más.

Expertos nacionales e internacionales coinciden en la importancia de potenciar la empleabilidad de las mujeres y los hombres jóvenes para propiciar el crecimiento de economías de desarrollo medio, detonar procesos de innovación y prevenir que los jóvenes incurran en conductas de alto riesgo o se vinculen a actividades ilícitas.

Para jóvenes que han abandonado el sistema formal se requieren modelos innovadores y adecuados, mediante aprendizajes prácticos, centrados en habilidades laborales y desarrollo psicosocial.  Esto es urgente porque cada año más de 600 mil jóvenes abandonan los planteles de educación media superior y quedan sin opciones para concluir su formación y lograr empleos de mejor remuneración.

 

 

Existe una relación directa entre la educación y el ingreso laboral de las personas. A mayor cantidad de años de escolaridad más ingreso personal y mayor crecimiento de la economía.

 

La falta de escolaridad y el escaso acceso al empleo remunerado coloca a estos jóvenes en condiciones de vulnerabilidad e incrementa la probabilidad de conductas de riesgo: adicciones, delincuencia, embarazos adolescentes o muy cerca de la violencia, incluso en ocupaciones que ofrece el crimen organizado. Por eso son urgentes estos modelos que contribuyen a la prevención social del delito y la violación.

 

En sentido positivo, México aún tiene oportunidad de aprovechar el bono demográfico: ese momento caracterizado porque la cantidad de personas en edad de trabajar es mayor al de aquellas que dependen del ingreso de otros. Esa ventaja puede convertirse en crecimiento económico si se aprovechan de manera efectiva las capacidades de todas las personas en edad de incorporarse a la población económicamente activa y en particular de jóvenes.

Ver a jóvenes que se quedaron sin educación, con obstáculos graves para tener trabajos bien remunerados y sin esperanza, es cada vez más común en las ciudades de México, lamenta Tere Lanzagorta, directora de Youthbuild México, quien presenta la propuesta de política pública basada en los resultados de Jóvenes con rumbo.  

La idea es que cada vez más estados adopten el programa y lo conviertan en política pública para beneficiar a una mayor cantidad de jóvenes y crear un ambiente más propicio para el crecimiento económico del país y también para la prevención social de la violencia.

Las mujeres y hombres jóvenes de México merecen una segunda oportunidad para reencontrar el rumbo a su vida y aportar su energía potencial al desarrollo del país, recibiendo los beneficios que les corresponden, así como para superar los factores determinantes de la pobreza, dijo Lucila Servitje de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

La primera ronda de la evaluación de impacto del programa estuvo a cargo del Dr. Miguel Szekely, consultor del Banco Interamericano de Desarrollo y director del Centro de Estudios Educativos y Sociales, quien presenta los datos de los principales impactos obtenidos mediante una metodología científica rigurosa que permite comparar y medir diferencias entre un “grupo de tratamiento” y un “grupo de control” con características similares.

El programa ha arrojado importantes resultados al cambiar el rumbo de los jóvenes ahora con certificados de estudio y empleos lícitos y mejor remunerados. El Programa ha atendido 14 mil jóvenes de 2013 a la fecha.

En la presentación de la iniciativa de política pública y del estudio de evaluación de impacto, participan también representantes de tres gobiernos locales donde se propone iniciar la fase piloto para el modelo de 2ª Oportunidad para jóvenes mayores de 18 años sin educación media superior: Ciudad de México, Guanajuato y Chihuahua. Se espera que los resultados de la evaluación motiven a otras entidades a impulsar el modelo.

La propuesta de política pública que presentan las organizaciones civiles también se sustenta en la experiencia internacional de modelos de Segunda Oportunidad para jóvenes fuera del sistema educativo formal, como los realizados por YouthBuild en EEUU y más de 20 países.