Criterios básicos para fijar Salario Mínimo
Criterios básicos para fijar Salario Mínimo

Criterios básicos para fijar Salario Mínimo

  La Acción Ciudadana Frente a la Pobreza reconoce y valora la decisión de las autoridades federales en conjunto con los organismos empresariales y sindicales por iniciar desde el mes de junio la recuperación del salario mínimo, como lo ha informado el Secretario del Trabajo recientemente a los medios de comunicación.

En un ánimo propositivo, esperamos que este incremento cumpla al menos con cuatro criterios indispensables, porque “quien trabaja no debe ser pobre”:

1) El primer incremento real al salario mínimo debe ubicarlo por encima del costo de la canasta básica usada por CONEVAL para la medición de la pobreza. El acuerdo debe considerar que el primer ajuste requiere que el salario mínimo cubra, al menos, lo más indispensable para la sobrevivencia de una persona, conforme lo establece la entidad del Estado mexicano responsable de medir pobreza (CONEVAL).

No es un asunto  sólo de pesos y centavos. Es un asunto de principios y congruencia de Estado. Con los datos más recientes el salario mínimo debe ser superior a $ 88.51. Se requiere un aumento al menos de $ 15.50 al día.[1]

2) El acuerdo debe incluir un compromiso de recuperación gradual multianual para cumplir plenamente con la Constitución. La Constitución establece que el salario mínimo cubra las necesidades del trabajador y su familia. El primer incremento es sólo un paso. Se requiere avanzar cada año hasta cumplir con la Constitución considerando factores económicos y sociales.

Hay varios elementos técnicos a ponderar para determinar cuál es el monto para cubrir las necesidades de una familia.  Y también se deben incorporar criterios de factibilidad económica y productividad para definir en cuántos años se puede alcanzar la meta y evitar efectos negativos. Por ahora, se sabe que de acuerdo a la evidencia internacional hay un amplio margen para la recuperación gradual del salario mínimo en México, para los próximos años. Mencionamos únicamente los dos datos más importantes:

  • El salario mínimo en México es el más bajo de los países de la OCDE y se ubica entre los más bajos de América Latina, únicamente por encima de Nicaragua y el Salvador. Esto implica que el valor del salario mínimo en México tiene mucha diferencia respecto a economías de menor productividad y fortaleza. (Ver figuras 1 y 2, en Anexo Estadístico).
  • La brecha de diferencia entre el salario mínimo y el salario promedio es la mayor de la OCDE con un amplio margen. El salario mínimo se encuentra lejos del salario medio y de equilibrio, por lo que su ajuste razonable y cuidadoso no debe tener efectos negativos en productividad, empleo o inflación. (Ver figura 3 en Anexo Estadístico)

La estabilidad macroeconómica y el control de la inflación también deben servir para mejorar los ingresos de los trabajadores más pobres.

3) El acuerdo debe limitarse a fijar nuevos salarios mínimos.  El resto de las negociaciones contractuales y salariales de trabajadores no tendrían como criterio ni el monto, ni mucho menos el porcentaje de ajuste de este incremento.

Para que el salario mínimo recupere su valor es indispensable que no se le considere una referencia para el resto de los salarios.  Así como se ha aprobado la reforma constitucional para evitar el uso del salario mínimo como unidad de cuenta y referencia para otro tipo de pagos, multas y trámites, también se debe evitar usarlo como “referencia” para el resto de los salarios.

Hasta ahora la referencia al “mínimo” ha sido la costumbre y la forma más sencilla para fijar otros salarios y para los ajustes anuales.  En adelante, lo adecuado es tomar como referencia por una parte la inflación y por otra los datos de productividad en cada rama y en cada empresa, así como los factores de oferta y demanda de personal. La economía de mercado no requiere una “entidad burocrática” para fijar el resto de los salarios.

Es urgente también revisar la función y composición de la CONASAMI. La única excepción de ajustes a otros salarios serían aquellos que estando por encima del mínimo queden ubicados por debajo del nuevo monto, es decir, para quienes ganen menos de $89 al día. Como lo han señalado algunos líderes empresariales desde hace tiempo, incrementar el monto, por ejemplo $15.50 diarios, puede ser la referencia para el ajuste en los casos de los salarios más bajos.

4) El incremento al salario mínimo es sólo una medida mínima e inicial. Debe formar parte de una estrategia más amplia frente a la pobreza y la desigualdad que incluya medidas de política económica y de política social.  Sería una gran noticia que el acuerdo incluya otras medidas para el crecimiento económico incluyente. Insistimos en la importancia de generar cambios para lograr una economía incluyente, que elimine privilegios, captura de rentas y la fiscalidad regresiva (que cobra menos y entrega más a quienes más tienen).

También urgen nuevas políticas económicas que promuevan la inclusión económica de jóvenes y mujeres, donde radica un amplio margen de crecimiento y ampliación de productividad, así como de los pequeños productores mediante el fomento a la economía social. En especial, en materia laboral resulta urgente debatir y acordar la reforma que promueva la formalidad con un enfoque de economía incluyente.

La formalidad incluye garantizar protección social y seguridad social, a través de bienes públicos de calidad como el acceso efectivo a la salud, la garantía de ingreso mínimo, iniciando por las pensiones para personas de edad avanzada o sin condición de trabajo (por discapacidad o enfermedad incapacitante), los servicios de cuidado y el financiamiento para la vivienda.

Urge una deliberación seria para acordar la construcción de un sistema de protección social que cubra a toda la población –universal-, que no dependa de la condición laboral y que no castigue la generación de empleos y al salario. Un nuevo sistema de protección social universal progresivo sería una herramienta poderosa para enfrentar la pobreza y promover el empleo de calidad con ingreso suficiente. También sería un paso sustancial para avanzar en mayor transparencia y efectividad del gasto público. 

Un nuevo sistema de protección social universal reduce la dispersión y multiplicidad de programas sociales con bajas coberturas y pocos resultados. Y permite sustituir programas de corte paternalista y clientelista, para construir una política social basada en el ejercicio de derechos sociales básicos.

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Reiteramos nuestro reconocimiento y valoración a la decisión de avanzar y romper una inercia que ha afectado a los trabajadores más pobres.

Valoramos especialmente la disposición de las organizaciones empresariales que han escuchado nuestro llamado.

Pedimos a los representantes de la sociedad, empresariales y sindicales, así como a las autoridades, considerar estos criterios en el acuerdo que anunciarán antes de la reunión de CONASAMI del 23 de Junio, según lo informó el Secretario del Trabajo, Lic. Alfonso Navarrete Prida.

Junio 13, 2016

Núcleo Coordinador de la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza Adalberto Saviñón (Centro Lindavista); Edna Jaime (México Evalúa); Enrique Cárdenas (Centro de Estudios Espinosa Yglesias); Alejandro González (GESOC Gestión Social y Cooperación); José Manuel Domínguez (Centro de Comunicación Cristiana de Bienes); Jorge Villalobos y David Ordaz (CEMEFI); Lucila Servitje, Manuel Gómez, Salvador Domínguez y Benjamín Bravo (IMDOSOC); Pilar Mariscal (Fundación León XIII); Pilar Parás (Fundación Merced); Ricardo Raphael (Centro de Investigación y Docencia Económica - CIDE); Sara San Martín y Luisa Guzmán (Centro de Estudios Ecuménicos) y Griselda Espino Ledesma (Fudación Sertull).  Rogelio Gómez Hermosillo M. Coordinador del equipo operativo.

 

La Acción Ciudadana Frente a la Pobreza es una iniciativa de la sociedad civil organizada integrada por más de 60 organizaciones de todo el país para impulsar acciones efectivas frente a la pobreza y la desigualdad. Más información en www.frentealapobreza.mx

Quien trabaja no debe ser pobre

Pronunciamiento frente al anuncio de ajuste inminente al Salario Mínimo

Anexo estadístico  

Figura 1. Salario Mínimo mensual  en paises de la OCDE 2015.

Fuente: Elaborado por Acción Ciudadana Frente a la Pobreza con base en OCDE Statistics. (Ver tabla 1). En dólares de USA, PPP 2014. (Ver tabla 1)      

Tabla 1. Salario Mínimo Mensual en países de la OCDE 2015.

Países OCDE Salario Mínimo Mensual 2015 (En US Dólares ppp 2014)
Alemania 2,065.2
Luxemburgo 1,942.3
Holanda 1,793.5
Australia 1,788.7
Bélgica 1,743.5
Francia 1,653.5
Nueva Zelanda 1,574.1
Irlanda 1,503.1
Canadá 1,416.3
Reino Unido 1,416.2
Estados Unidos 1,255.2
Japón* 1,195.6
Eslovenia 1,190.1
Corea 1,139.0
Israel 1,007.7
España 1,006.9
Grecia 966.1
Polonia 923.5
Portugal 876.4
Turquía 831.6
Hungría 723.0
Eslovaquia 687.1
República Checa 638.9
Estonia 633.5
Chile 525.7
México 159.3
Fuente: OCDE Statistics. Notas: El valor en USD es PPP para 2014, según la fuente original en OCDE. Para convertir los datos a salario mensual únicamente se dividió el salario anual entre 12.  El valor para Japón corresponde a 2014

  Figura 2. Salario mínimo mensual en países de América Latina, 2016. Tabla 2. Salario Mínimo en países de América Latina, 2016

 

País Mensual en USD
Costa Rica 534.0
Panamá 500.0
Argentina 467.1
Uruguay 371.6
Ecuador 366.0
Guatemala 358.9
Chile 352.8
Paraguay 313.5
Belice 296.9
Honduras 256.0
Perú 248.9
Bolivia 238.9
Brasil 222.2
Colombia 217.2
México 129.0
El Salvador 118.2
Nicaragua 114.5

Fuente: Elaboración propia con datos tomados de los sitios oficiales Ministerios de Trabajo de cada país. Calculado con el tipo de cambio enero 2016.  Únicamente se omiten datos de Venezuela por la variación entre el tipo de cambio oficial y el tipo de cambio real.  

Figura 3. Brecha en % de diferencia entre salario medio y salario mínimo en países OCDE y en México, 2005 - 2014

Fuente: Vélez Roberto. Salario Mínimo, México Social, Junio 2016.

[1] Datos de CONEVAL correspondientes a los costos de las canastas alimentaria y no alimentaria en zonas urbanas para el mes de Abril de 2016.